La observación de los fenómenos astronómicos eran claves en el Antiguo Egipto, de hecho fundamentaron su cultura y su vida en ellos. Era el ciclo solar el que marcaba el ritmo del país, el Nilo y sobre todo sus inundacioneseran la base de la economía. De hecho la necesidad de preveer las cíclicas inundaciones les llevó a elaborar un minucioso calendario.

Surgirá a principios del Tercer Milenio aC  lo que nos deja ante el primer calendario solar conocido de la Historia.

En el Antiguo Egipto existían dos calendarios, el oficial y el agrícola. El oficial tenía un año de 365 días dividido en 12 meses de 30 días cada uno. Para ayudar a ajustar el calendario al ciclo solar se añadían 5 días (los epagomenos) a cada año. El calendario agrícola estaba marcado por las inundaciones  del Nilo y lo formaban 365 días  y 6 horas. La inundación comenzaba con la aparición de la estrella Sirio o Sotis en el horizonte, hecho que la convertía en la estrella más importante para los egipcios.

Ambos calendarios dividían el año en tres estaciones. La primera era Akhet, la inundación de las orillas del Nilo, que iba de mediados de julio a finales de octubre. La segunda era Peret, el agua se había retirado dejando el fértil limo preparada para recibir las semillas, que iba de noviembre a febrero. La tercera era Chemu o época de la siega que iba de marzo a principios de julio. En torno al día 18 de Julio volvía a aparecer en el firmamento Sotis y de nuevo comenzaba el ciclo.