En el Museo Altes de Berlín está una de las esculturas consideradas más bellas dentro de la Historia del Arte, el Busto de Nefertiti. Sorprende y deslumbra a los que lo ven y no es para menos, nos representa a una mujer de una belleza deslumbrante. De hecho su nombre significa “la belleza ha llegado”. Pero cosas de la vida, ahora resulta que no era tan perfecta sino que tenía unos retoquillos.

Según científicos alemanes, el escultor Tutmés al representar a la esposa de Amenofis IV, también conocido como Akenaton, matizó sus rasgos para enbellecerla. Según parece habría suavizado los rasgos alrededor de los labios y arreglado la nariz, bastante menos elegante en la realidad de lo que vemos en su busto.

La escultura es un núcleo de piedra caliza cubierto por capas de distinto grosor de estuco. Utilizando los últimos avances tecnológicos hoy se ha podido estudiar profundamente todas las capas apreciando la diferencia entre la primera y la última capa, o sea de como era y de cómo ella quería ser. Esto para que veamos que los retoques de muchas famosillas de hoy utilizando el Photoshop están inventados desde hace mucho.

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