No es la primera vez que hablamos de curiosos instrumentos de la Prehistoria, hoy nos detenemos en las bramaderas, un útil asociado a la comunicación.

Las bramaderas, también conocidas como zumbadores o rombos, tenían forma elíptica y contaban con una perforación en uno de los extremos donde se insertaba el cordaje que se cree era de fibras vegetales. Según la intensidad con la que la que se giraba y la extensión de la cuerda el instrumento respondía con un ruido diferente.

Las bramaderas encontradas han sido realizadas en hueso, sobre todo con costillas de bóvidos pero no es de extrañar que también pudieran haber sido realizadas en madera. Era común que presentaran decoración en el cuerpo del instrumento y ésta podía ser naturalista o esquemática.

Respecto a su uso se dan diferentes hipótesis. Se ha hablado de instrumentos musicales, de que pudieron servir para ahuyentar a los animales o bien para empujarlos hacia las trampas, aunque lo más aceptado es que pudieron ser instrumentos que les permitirían comunicarse a distancia. Vamos que estaríamos ante los primeros teléfonos móviles de la historia.

Aunque su origen es paleolítico, se utilizó por griegos y romanos en ritos religiosos y en tiempos más recientes aparece en poblaciones aborígenes de Australia, Nueva Zelanda, Nueva Guinea o Brasil entre otras.