El bifaz es uno de los objetos de industria lítica más conocidos de la Prehistoria. Tuvieron múltiples usos tantos que, salvando las diferencias, nos recuerdan a las actuales navajas suizas.

Se obtenían sobre todo de grandes lascas de sílex las cuales eran talladas en sus dos caras consiguiendo un filo continuo que convergía en una punta. Para conseguirlo nuestros ancestros utilizaban los percutores. En una primera fase se empleaba un percutor duro (preferentemente cuarcita) con lo que se conseguía adelgazar la pieza inicial. Más tarde se perfeccionaba con un percutor blando como por ejemplo las astas de ciervo, para terminarlo con otro percutor pequeño y blando que retocaría y afilaría las aristas.

El bifaz es el fósil más característico del Achelense o Modo Tecnológico 2 siendo los más antiguos encontrados de hace 1,6 millones de años. Son usos eran múltiples: cortaban, tajaban, hendían, perforaban, golpeaban y hasta permitían raspar y trabajar la madera. Además de su versatilidad contaban con otra ventaja y era que podían ser reciclados, reafilados e incluso refabricados.

Pero no todo fue una utilidad práctica, también encontramos bifaces con un uso conmemorativo. Ese es el caso de Excalibur encontrado en la Sima de los Huesos de Atapuerca (Burgos). Este bifaz estaba realizado en cuarcita roja de una gran calidad, material que no se encuentra en las cercanías de la cueva. Esto unido al hecho de que no había muestras de que hubiese sido usado nos indica que fue una ofrenda que acompañaba a los muertos.

Con esto esto no es de extrañar su extensión en tiempo y espacio. Parece que los hombres prehistóricos no podían vivir sin los bifaces ¿no os parece?