Un 21 de Octubre de 1805 se desarrolló la Batalla de Trafalgar, un enfretamiento naval dentro del marco de las Guerras napoleónicas.

Manuel Godoy, primer ministro de Carlos IV había llevado a cabo una errática política exterior en la que se pasó de la declaración de guerra a Francia tras la ejecución de Luis XVI a la firma de la Paz de Basilea en 1795 en la que subordinaba los intereses españoles a los franceses.

Esta alianza fue la causa de que los españoles se enfrentasen al lado de su aliado, Francia, dirigidos por Villeneuve, bajo cuyo mando estaba por parte española Gravina, a la armada británica de Nelson cerca del cabo Trafalgar.

La flota franco-española fue derrotada por la superioridad británica, suponiendo este hecho la pérdida casi definitiva de la flota de Carlos IV.

Trafalgar supuso la muerte de Nelson (a causa de un disparo), el suicidio posterior de Villeneuve y la muerte de Gravina a los pocos meses por las heridas sufridas en combate. Pero además se perdieron otras 5000 vidas, se contabilizaron 4000 heridos y se perdieron 15 buques a causa de un temporal posterior que hundió parte de la maltrecha flota.

Las consecuencias fueron numerosas. Napoleón nunca más se planteó la invasión de Gran Bretaña volviendo su mirada a Europa continental. Además esta batalla afectó de forma clara a las posesiones españolas de ultramar que quedaron aisladas de la metrópoli mientras Gran Bretaña consolida su dominación marítima que se extenderá hasta el siglo XX.