Un 16 de Julio de 1212, hace nada menos que 800 años, tuvo lugar una de las batallas más conocidas y decisivas de la Reconquista: las Navas de Tolosa.

En la población de Santa Elena, al noroeste de Jaén, se enfrentaron las tropas cristianas a las almohades de Muhammad An-Nasir. Las tropas castellanas del rey Alfonso VIII, las navarras de Sancho VII, las aragonesas de Pedro II y las portuguesas de Alfonso II junto con hombres de diferentes Órdenes Militares más cruzados en su mayoría franceses se disposieron a frenar a los andalusíes.

El resultado fue una carnicería. ¿Os imagináis lo que sería luchar con esas armaduras en Jaén en el mes de Julio? Fueron tantos los muertos que, después de la batalla, los caballos no podían caminar por la cantidad de cadáveres que se amontonaban en el suelo.

Fue tan importante esta batalla que muchos la denominan el Día D de la Reconquista. La verdad es que sus consecuencias fueron claves, ya que a partir de esta batalla el declive de Al-Andalus se hizo imparable mientras los reinos cristianos avanzaban inexorablemente hacia el fin de la Reconquista.


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