Siempre que pensamos en las muertes causadas por la guerra vienen a nuestra mente armas, bombardeos, cualquiera de las múltiples atrocidades causadas por el hombre, pero hay veces que la historia nos sorprende.

A finales de la 2ª Guerra Mundial y dentro de la campaña de Birmania llevada a cabo por los ingleses entre Enero y Febrero de 1945, asistimos a uno de los episodios más llamativos de la contienda, la batalla de Ramree.

Los ingleses querían recuperar el control sobre la isla de Ramree ocupada por los japoneses desde 1942 y para ello pusieron en marcha la Operación Matador, un ataque anfibio al norte de la isla apoyado por ayuda aérea. Consiguen desembarcar obligando a los aproximadamente 900 japoneses que defendían la zona a adentrarse en la isla para recorrer unos 16 kilómetros a través de pantanos y manglares buscando reunirse con las defensas de la zona sur.

manglar

Los pantanos estaban infestados de todo tipo de animales pero sobretodo de cocodrilos marinos, unas bestias de más de 5 metros y 700 kilos considerados los reptiles más agresivos del mundo.

cocodrilo marino

De los casi 1000 japoneses que se adentraron sólo fueron hallados con vida 20, convirtiendo el suceso en el ataque más mortifero realizado jamás por ningún animal.

Lo horrible del suceso queda recogido en un informe inglés:

Esa noche (la del 19 de febrero de 1945) fue la más horrible que cualquiera de la dotación de la ML [lanchón de desembarco de la infantería de marina] haya visto nunca. Entre el esporádico sonido de los disparos podían oirse los gritos de los hombres heridos, aplastados en las fauces de los enormes reptiles, y el vago, inquietante y alarmante sonido de de los cocodrilos girando creaba una cacofonía infernal que rara vez se ha igualado en la Tierra. Al amanecer llegaron los buitres para limpiar lo que los cocodrilos habían dejado… Del alrededor de 1000 soldados japoneses que entraron en los pantanos de Ramree, sólo unos 20 fueron encontrados con vida.

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