La figura de  Grigori Rasputín siempre estuvo rodeada de polémicas. Con sus dotes de sanador hizo que el zarevich mejorara de sus problemas de hemofilia lo que hizo que los Romanov cayeran bajo su influencia.

Rasputin

Era miembro activo de la secta de los Flagelantes y fue tachado de mujeriego, de loco y hasta de “Anticristo”. Todo esto no es de extrañar cuando una de sus máximas era

Se deben cometer los pecados más atroces, porque Dios sentirá un mayor agrado al perdonar a los grandes pecadores.

Su carisma le sirvió para aumentar su poder en la corte rusa pero también le creó enemigos que deseaban su muerte, aunque seguro que no contaban con que les costaría tanto.

Un  noble ruso, Félix Yusúpov, lideraba al grupo de conspiradores que querían acabar con la vida de Rasputín.

Yusúpov, con el reclamo de presentarle a su esposa, la princesa Irina, (muy codiciada por el monje) lo invitó a su palacio en San Petersburgo la tarde del 29 de Diciembre de 1916.

Yusúpov lo agasajó con vino y tortas que contenían veneno (cianuro) que podía acabar con cinco hombres, pero a Rasputín no le hizo el menor efecto. Seguidamente le disparó por la espalda dejándole por muerto, pero cuando se acercó a él Rasputín lo agarró por lo que tuvo que ser liberado por sus compañeros que volvieron a dispararle tres veces, una de ellas en la cabeza.

Como tampoco moría lo envolvieron en una manta y lo lanzaron desde una ventana a las heladas aguas del río Neva.

Lo curioso fue que, al hacer la auptosia, se descubrió que la causa de la muerte fue el ahogamiento. Vamos que ni el veneno, ni cuatro balas ni la fuerte caída habían conseguido acabar con él. No es de extrañar que tuviera fama de inmortal.

Muerte Rasputin

Sorprendente es que semanas antes de su muerte había advertido al zar Nicolás II con estas palabras

Me marcharé esta vida antes del primero de enero. Si uno de sus parientes causa mi muerte, entonces ninguno de sus hijos permanecerá vivo durante más de dos años. Y si ellos lo hacen, verán la derrota de Rusia, verán al Anticristo venir, la plaga, la pobreza, iglesias destruidas, y santuarios profanados. El zar ruso será asesinado por los rusos y la gente será maldita y servirá como el arma del diablo que mata el uno al otro por todas partes.

Uno de los conspiradores fue un primo del zar, el Duque Dmitri Pavlovich, y conocido lo que ocurrió después del triunfo de la revolución bolchevique con el asesinato del zar y su familia da que pensar ¿no os parece?