Si ya os dejamos el sonido de Stonehenge según la Arqueoacústica, hoy nos acercamos a Chichén Itzá.

Chichén Itzá es uno de los principales enclaves de la civilización maya y según esta nueva disciplina también tiene su sonido propio. Si aplaudimos el eco nos devuelve un sonido semejante al canto de un quetzal, que para los mayas simbolizaba la fuerza creadora.