En esto de las armas absurdas que se desarrollaron durante la 2ª Guerra Mundial parece que todos los países quisieron dejar su granito de arena.

Ya os hablamos de los perros bomba soviéticos y de la absurda granada adhesiva británica, pero los japoneses no quisieron quedar atrás y nos dejaron su bomba anticarro de pértiga o Bomba de embestida.

Era una granada con tres pinchos que se colocaban en el extremo de una pértiga de madera que medía unos 3 metros. El plan consistía en que el soldado se acercaba al tanque golpeándolo y la bomba, al ser de carga hueca, perforaba el blindaje y destruía el tanque.

Bombas de embestida

A priori no era mal plan, pero claro que el soldado que tenía que acercarse con la pértiga no pensaba lo mismo. La pértiga era muy corta y muchas veces el impulso de clavarla hacía que la bomba explotara antes de tiempo. Conclusión: el soldado terminaba muerto a la vez que el tanque enemigo destruido.