La frustrada historia del submarino de Isaac Peral es algo muy español. Incompetencia, poca visión de futuro y sobre todo mucha envidia dieron al traste con un proyecto revolucionario.

Isaac Peral

El deseo del hombre de poder navegar bajo el mar es algo muy antiguo, pero no sería hasta el último tercio del XIX cuando empezaron a proliferar ensayos, aunque con bastante poco éxito.

El creador del submarino moderno fue Isaac Peral que presentó el 9 de septiembre de 1885 su proyecto de torpedero sumergible. La complicada situación política (muerte de Alfonso XII y Pacto del Pardo) retrasó su aprobación hasta 1887.

La construcción comenzó en la La Carraca (Cádiz) el 7 de Octubre de 1887 sumido en un mar de dificultades: atraso de la flota, falta de materiales que tuvieron que llegar desde el extranjero,… Pero a pesar de todo el 8 de Septiembre de de 1888 consiguió botar su submarino.

Botadura del submarino Peral

Contaba con dos motores eléctricos que no consumían oxígeno ni desprendían humos impulsando el submarino a más de 10 nudos. Pero no sólo era el primer submarino con una propulsión eléctrica potente y fiable sino el primero que contó con periscopio y tubos lanzatorpedos internos. Además Peral diseñó el “aparato de profundidades” con el que conseguía alcanzar la profundidad deseada y nivelar el aparato.

Esquema submarino Peral

La primera serie de pruebas fue un éxito, pero ante las dudas de algunos de los miembros del gobierno se realizaron una segunda serie de pruebas que volvieron a ser exitosas. Pero sus detractores no dejaban de quejarse con argumentos absurdos que sólo demostraban que no estaban preparados para un proyecto tan revolucionario.

Submarino Peral

A pesar de ello recibió felicitaciones y condecoraciones de Sagasta y la Regente y hasta se le llegó a comparar con Cristobal Colón. Pero en 1890 terminó el período conocido como “Gobierno Largo” de Sagasta subiendo al poder el líder del Partido Conservador, Antonio Cánovas.

Cánovas siempre se había opuesto al proyecto del submarino con comentarios como

¡Vaya! ¡Un Quijote que ha perdido el seso leyendo la novela de Julio Verne!

Desde que llegó al poder y ayudado por el Ministro de Marina, el almirante Beranguer, se cambiaron los informes realizados durante las pruebas se hicieron críticas públicas al inventor hasta acabar haciendo una propuesta inaceptable para Peral: construir un segundo submarino más pequeño utilizando los materiales del primero. La idea era dilatar la construcción en el tiempo con la seguridad que sería defectuosa.

En sólo cinco meses se pasó del éxito de Peral a su desautorización y desmantelamiento del submarino. Una prueba más de como el deporte nacional, la envidia, frustó una gran oportunidad para España.

Fuente: Isaac Peral, historia de una frustración de Agustín R. Rodríguez