El 14 de Julio de 1789 los franceses tomaban la Bastilla, una fortaleza que se utilizaba como cárcel para presos políticos. Era el símbolo del absolutismo y la arbitrariedad de la monarquía de Luis XVI y su caída se toma como símbolo del fin del Antiguo Régimen y el comienzo de la Revolución Francesa.


Aunque el comienzo real de la Revolución fue algo antes, con la marcha de los diputados del Tercer Estado de los Estados Generales y su consititución como Asamblea Nacional, fue tal  la simbología de la caída de la Bastilla que muchos lo tienen como uno de los grandes acontecimientos de este momento histórico. En realidad no fue así ya que habría perdido peso como cárcel estatal y albergaba pocos presos.

A pesar de ello es una de las grandes fechas de la historia contemporánea y en ella se conmemora la Fiesta Nacional de Francia.