El uso de animales como arma no es nuevo, de hecho os hemos hablado de ellos durante las guerras mundiales: murciélagos, gatos, ratas o perros fueron utilizados como vías para crear destrucción entre las filas enemigas. Pero esto no fue inventado en el siglo XX, de hecho tiene un origen mucho más antiguo.

Es cierto que los persas utilizaron gatos como armas en la Batalla de Pelusium contra los antiguos egipcios, pero su uso como incendiarios nos llega desde la Edad Media.

Concretamente fueron los gatos y las palomas los empleados para incendiar las ciudades enemigas asediadas y forzar la rendición de sus habitantes. Aparecen en grabados de manuales militares de la baja Edad Media y del Renacimiento.

Gatos y Palomas explosivos

Como podemos ver los animales portaban en su espalda un artilugio explosivo que al humear los asustaría provocando que huyeron despavoridos a esconderse. Los lugares más lógicos eran tejados y tarimas, por lo que al explotar el artefacto provocaría un incendio. Es de imaginar los efectos en ciudades de la época.

Vía: The Atlantic