Tal día como hoy, un 24 de Julio de 1897, nacía en Kansas Amelia Earhart, una de las grandes pioneras en el mundo de la aviación.

Nunca fue una mujer típica de su tiempo, sino que hizo de la curiosidad y el deseso de romper barreras los referentes de su vida. En un momento donde las mujeres jugaban un papel secundario en la sociedad, Amelia empezó a interesarse por el mundo de la aviación, una profesión de hombres.
Se hizo con un aeroplano Kinner, el Canario, desarrollando su actividad hasta el año 1922, año en el que logró su primer récord, volar a 14000 pies de altura. Un año después, se convirtió en la decimosexta mujer en recibir la licencia de piloto de la Federación Aeronáutica Internacional.
Pero sería el año 1932 su año clave cuando cruzó sola el Atlántico, de Terranova a Gran Bretaña. A partir de este momento se lanzó a diferentes aventuras como un vuelo en 1934 a través del Pacífico, desde Hawai a California o el primer viaje solitario de Los Ángeles a Ciudad de México.

Pero su gran reto era dar la vuelta alrededor del mundo, travesía en la que desaparecería junto a su técnico, Fred Noonan en el Lockheed Electra 10E. Eligiendo la ruta más larga, la ecuatorial, inició su viaje el 1 de Junio de 1937.

Los problemas llegaron en la última fase del viaje cuando sobrevolaban el Pacífico. La última comunicación señalaba la falta de combustible y después nada.
El despliegue de medios para encontrarlos no dio resultado, lo que levantó mucha leyenda en torno a la desaparición. Unos comentan que hizo un aterrizaje de emergencia en la isla de Nikumaroro, que sobrevivieron ambos pero murieron poco después en la inhóspita isla. Otros dicen que sobrevivió y que fue secuestrada por los japoneses.
Es cierto que de haber terminado su periplo Amelia Earhart se habría convertido en la primera mujer en dar la vuelta al mundo circunnavegando el globo en su ecuador, pero su desaparición la ha convertido en una verdadera leyenda.
Tanto es así que Google ha decidido homenajearla hoy convirtiéndola en protagonista de un doodle.
