Todos hemos oido hablar de Deep Blue, la máquina que se enfrentó a Kaspárov en una partida de ajedrez, pero ni mucho menos fue la primera.

Un ingeniero santanderino, Leonardo Torres Quevedo, presentó en 1890 un robot automático que daba el jaque mate de rey y torre contra rey en base a principios puramente algorítmicos.
El aparato disponía de un brazo mecánico para mover las piezas, y de sensores eléctricos en el tablero para conocer su ubicación. La máquina indicaba mediante una luz roja cuando se efectuaba una jugada imposible y mediante un altavoz, indicaba los jaques hasta finalizar con el jaque mate. Contaba con un algoritmo que permitía derrotar al oponente en 63 movimientos.

Fue exhibido en Bilbao, Sevilla y Valencia, pero como suele suceder tuvo bastante más tirón fuera de nuestra fronteras que nuestra, mostrándose en 1914 como una gran sensación en Francia.
60 años más tarde se iniciaría la serie de ajedreces con inteligencia artificial.
